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NaLEC’s Official Public Statement on Venezuela

  • Jan 5
  • 4 min read

Prayerful discernment in a pivotal moment


January 2026

The National Latino Evangelical Coalition (NaLEC) affirms that our first response is always prayer. We pray, we listen to leaders on the ground and in the diaspora, and only then do we speak. Too often, voices rush to comment before understanding the weight and complexity of the moment—only to later retract their words. That is not our way.


Today, we join with the people of Venezuela in hopeful prayers that this moment may mark a new beginning grounded in human dignity and a return to democracy. The departure of Nicolás Maduro marks a significant and long-awaited turning point. It is not the end of Venezuela’s struggle, but it is a meaningful first step toward freedom, dignity, and national renewal. We honor the resilience of Venezuelans who have endured years of oppression, scarcity, displacement, and fear, and we celebrate alongside them with humility and hope.


At the same time, we recognize that what comes next will be decisive.


The work ahead will require wisdom, courage, discernment, and unity. Nations emerging from authoritarian rule must focus not only on transition, but on fortification - the slow and sacred work of rebuilding. This includes:


  • Restoring trust in institutions through transparency, accountability, and the rule of law

  • Strengthening democracy and supporting civil society, including churches, community organizations, and local leaders

  • Safeguarding human rights and ensuring protection for the most vulnerable

  • Stabilizing the economy in ways that prioritize families, workers, and the most vulnerable

  • Encouraging reconciliation, so wounds do not harden into new cycles of harm

  • Re-engaging the Venezuelan diaspora as partners in rebuilding, not as outsiders


NaLEC remains in prayerful solidarity for a healthy democracy in Venezuela. We are actively communicating with trusted faith leaders and partners on the ground and throughout the diaspora, listening closely to their counsel and discernment. In coordination with partners, we are also exploring ways to support humanitarian and recovery efforts, including the provision of essential supplies and pastoral care where appropriate.


This is a moment for measured hope, not naïveté. For prayer, not posturing. For faithful accompaniment, not superficial analysis.


We call on the global Church to continue praying for Venezuela - for wisdom among new leaders, protection for communities, healing for a wounded nation, and a future marked by justice, peace, self-determination, democracy, and human dignity.


We will continue to walk, listen, pray, and act - faithfully and responsibly - in the days ahead.




Declaración Pública Oficial de NaLEC sobre Venezuela

Discernimiento en oración en un momento decisivo


Enero de 2026

La Coalición Nacional de Evangélicos Latinos (NaLEC) afirma que nuestra primera respuesta siempre es la oración. Oramos, escuchamos a los líderes en Venezuela y en la diáspora, y solo entonces hablamos. Con demasiada frecuencia, algunas voces se apresuran a comentar sin comprender el peso y la complejidad del momento, solo para luego tener que retractarse. Esa no es nuestra metodología.


Hoy, nos unimos al pueblo de Venezuela en oraciones llenas de esperanza, confiando en que este momento pueda marcar un nuevo comienzo arraigado en la dignidad humana y el retorno a la democracia. La salida de Nicolás Maduro representa un punto de inflexión significativo y largamente esperado. No es el final de la lucha de Venezuela, pero sí un primer paso importante hacia la libertad, la dignidad y la renovación nacional. Honramos la resiliencia del pueblo venezolano, que ha soportado años de opresión, escasez, desplazamiento y temor, y celebramos junto a ellos con humildad y esperanza.


Al mismo tiempo, reconocemos que lo que viene a continuación será decisivo.


El trabajo por delante requerirá sabiduría, valentía, discernimiento y unidad. Las naciones que emergen de regímenes autoritarios deben enfocarse no solo en la transición, sino también en la fortificación: el trabajo lento y sagrado de reconstrucción. Esto incluye:


  • Restaurar la confianza en las instituciones mediante la transparencia y la rendición de cuentas y el estado de derecho

  • Fortalecer la democracia y apoyar a la sociedad civil, incluidas las iglesias, organizaciones comunitarias y líderes locales

  • Salvaguardar los derechos humanos y garantizar la protección de los más vulnerables

  • Estabilizar la economía de maneras que prioricen a las familias, los trabajadores y a los más vulnerables

  • Fomentar la reconciliación, para que las heridas no se endurezcan y se conviertan en nuevos ciclos de daño

  • Reincorporar a la diáspora venezolana como socia en la reconstrucción, no como ajena al proceso


NaLEC permanece en solidaridad por una democracia sana en Venezuela. Estamos en comunicación activa con líderes de fe y aliados de confianza dentro del país y en la diáspora, escuchando atentamente su consejo y discernimiento. En coordinación con nuestros socios, también estamos explorando formas de apoyar los esfuerzos humanitarios y de recuperación, incluyendo la provisión de suministros esenciales y el cuidado pastoral cuando sea apropiado.


Este es un momento de esperanza sobria, no de ingenuidad. De oración, no de protagonismo. De acompañamiento fiel, no de análisis superficial.


Hacemos un llamado a la Iglesia global a continuar orando por Venezuela: por sabiduría para los nuevos líderes, protección para las comunidades, sanidad para una nación herida y un futuro marcado por la justicia, la paz, la autodeterminación, la democracia y la dignidad humana.


Seguiremos caminando, escuchando, orando y actuando - con fidelidad y responsabilidad - en los días venideros.

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